8 A 11 AÑOS

12 A 14 AÑOS

15 A 16 AÑOS

17 A 18 AÑOS

CÓMO HABLARLE
AL MENOR

Un adolescente de 16 años llega a su casa después de una fiesta diciendo que algunas personas bebieron mucho, se terminaron peleando y hasta se tiraron vasos. Algunos vomitaron y una de las chicas estaba tan alcoholizada que se desmayó. Al adolescente le desagradó la situación y no se sintió cómodo ante tales hechos. Hay que decidir si es mejor contactar a los padres de otros adolescentes. Es importante que los menores sepan que los adultos están presentes y que pueden contar con ellos.

¿Qué decir?

Hay que estar feliz porque el adolescente se haya sentido con comodidad para contar lo que pasó. Esto demuestra que confía en sus mayores y que hay diálogo.

  • No prohibir ver a esas personas nuevamente ni intentar alejarlos de sus amigos. Continuar confiando.
  • Hay que motivar a mantener ese comportamiento. Se puede ayudar a encontrar soluciones para enfrentar situaciones con las que todavía no sabe lidiar.
  • Hacerle sugerencias de cómo rehusar invitaciones a fiestas en las que haya mucho alcohol, o para que regrese a casa cuando no se sienta bien.
  • Como no toma, simplemente tiene aprender a decir “no gracias” cuando le ofrezcan bebidas con alcohol. Tiene que ser capaz de divertirse sin la necesidad de tomar bebidas con alcohol.
  • Es importante que exprese esto claramente. Si las personas con quienes sale empezaron a tomar demasiado y se volvieron pesadas, debe reunirse con otro grupo de amigos y amigas que tenga actividades semejantes a las suyas y que respete sus decisiones.

¡Atención! Si las cosas en la fiesta empeoran, tiene que irse. Hay que asegurarse de que se sienta a gusto con las sugerencias que le hacen los adultos y que esté de acuerdo. Si vuelve a vivir una situación semejante, hay que darle apoyo para encontrar otras cosas que hacer o a encontrar otro grupo de amigos y amigas. Hay que decidir si es mejor contactar a los padres de otros adolescentes. Es importante que los menores sepan que los adultos están presentes y que pueden contar con ellos.

 

  • Preguntarle cómo se sienten en su grupo de amigos. ¿Alguna vez se sintieron avergonzados por no beber como los otros? ¿Alguna vez fueron recriminados por no beber? Esperar su respuesta y no hacer conclusiones precipitadas.
  • No tener actitudes del tipo “el que sabe soy yo”. Escucharlos pacientemente y no poner objeciones cuando digan alguna cosa con la que no se está de acuerdo.

Una chica hijo de 15 años asistió recientemente a una fiesta con unos amigos. Su padre conoce bien a su hija y nota que está algo tensa cuando llega a casa. Al hablar con ella descubre que casi todos tomaron bebidas con alcohol en la fiesta. Su hija tomó un trago, pero los otros la presionaron para que tomara más, particularmente sus mejores amigos. Ahora, cada vez que hay una fiesta, su hija se preocupa, duda entre su deseo de estar con los amigos y el temor a la presión para tomar bebidas con alcohol.

¿Qué decir?

  • Conocer a sus amigos y a sus familiares. Intentar saber siempre en dónde y con quién está. Es importante saber qué está haciendo y cómo se está comportando.
  • Aunque los adultos estén muy ocupados, tienen que encontrar tiempo para hablar con los menores y hacerles saber que están disponibles siempre que necesiten algo.
  • Hay que garantizar apertura y confianza. Sea lo que fuera, no hacer comentarios de desaprobación con relación a sus amigos y amigas, y no juzgarlos antes de conocerlos.
  • Hay que animar a los menores a salir con personas cuyos mayores comparten la misma opinión sobre el consumo responsable de bebidas con alcohol.
  • Evitar conflictos de valores que pueden causar situaciones complicadas.
  • Asegurarse de que haya un adulto presente en las fiestas. Si no se está seguro de que un adulto está presente, llamar al lugar, aunque el menor pida que no lo haga por temor a lo que sus amigos vayan a pensar.
  • Explicar las razones de la llamada y no dudar. Hablar con otros adultos puede resultar provechoso y ofrecerá más seguridad.

Leé también los consejos sobre el comportamiento adecuado para adultos con chicos de 15 a 16 años