Una guía es eso: una guía, no un recetario

La plataforma Ponelo en palabras busca, de forma colaborativa, impulsar las conversaciones y brindar herramientas para evitar el consumo de bebidas con alcohol en menores de 18 años desde cuatro ejes:

Orientación
Conocimiento
Conversación
Práctica

Los y las jóvenes desean a su lado personas adultas genuinas, antes que perfectas. Prefieren el compromiso de la presencia visceral de padres y familia por sobre la presencia de un decálogo de “tips” adecuados, pero carentes de savia vital.

Por eso, vale el compartir y pensar juntos los temas que hacen al vivir de los y las jóvenes y adolescentes. Hacerlo es ya una suerte de ceremonia de amor, un signo visible de que no hay abandono, no hay claudicación, y sí hay deseo de “marcar la cancha” desde el amor eficaz. Ese amor que permite que chicas y chicos puedan jugar su mejor partido.

En esta guía se propondrán ideas y enfoques, se señalarán escenarios y situaciones, a la vez que se ensayarán respuestas y se ofrecerán opiniones, en forma de diálogo con los adultos, que, estimulados de esa manera, irán generando sus propias respuestas y actitudes, con el tono que les es propio, no meramente repitiendo algo que les es ajeno. Hablaremos de cómo comportarse frente a los chicos y chicas y qué decirles.

Probablemente ya te hiciste algunas preguntas relacionadas con el consumo de alcohol a edad temprana y sobre cómo hablarle de esto a los chicos y chicas que hacen parte de tu familia. No siempre vas a encontrar las respuestas a estas preguntas. No existe ningún caso que pueda enseñarte cómo evitar que ellos tomen bebidas con alcohol. Pero, si querés tener una actitud positiva, tener comprensión y mantener su confianza, probablemente este material te va a ayudar.

En este sentido, es correcto afirmar que los chicos y las chicas podrán imitar tus hábitos en el futuro e ingerir bebidas alcohólicas de la misma manera en que vos lo hacés. Por eso, si vas a tomar bebidas con alcohol, hacelo moderadamente. Tu actitud servirá de ejemplo. Si vos o alguien de tu familia no toma, podés decirles que esa también es una opción saludable y personal.

Tanto las acciones como las palabras y decisiones de los adultos tienen una gran influencia en los y las jóvenes, aun cuando parezca que no están prestando atención. Por lo tanto, hay que interiorizar que las actitudes concuerden siempre con las palabras.

 

La prevención comienza en la familia

Te sugerimos que les des todo el apoyo posible a los chicos y chicas que hacen parte de tu familia. Demostrales tu cariño y hablá siempre con ellos. No olvides establecer límites cuando sea necesario; no vas a perder su confianza por ello.

Proponé actividades en familia, como, por ejemplo, ver televisión, películas, comer juntos, practicar deportes o salir a dar una vuelta.

Cualquier actividad placentera puede acercar. Enterate de los temas que los motivan y demostrá tu interés; de esta manera van a tener asuntos en común.

 

Es importante informar sobre los riesgos

Los y las jóvenes tienden a no percibir con claridad los riesgos que conlleva el consumo de bebidas con alcohol antes de la edad permitida.

Corresponde a los adultos responsables informarles sobre las consecuencias que su consumo puede tener para un menor de edad.

¿A qué edad se puede hablar con los y las jóvenes sobre las bebidas con alcohol?

Es importante comprender que los adultos tienen diferentes opiniones sobre estos temas y les corresponde decidir lo que consideran mejor para los chicos y chicas de la familia. No obstante, consideramos que los y las jóvenes no deben consumir productos con alcohol antes de los 18 años, en ninguna circunstancia, ya que esto puede afectar su desarrollo físico y emocional.

En consecuencia, sabemos de la importancia de fomentar actitudes de responsabilidad frente al alcohol y contribuir a que, desde temprana edad, comprendan las consecuencias del consumo y los riesgos del abuso, la importancia de los límites y la necesidad de actuar de manera responsable frente a las bebidas con alcohol.

Cualquiera que sea tu decisión, el consumo abusivo de bebidas con alcohol no debe ser tolerado bajo ninguna circunstancia. Esto aplica no solo para los y las jóvenes, sino también para los adultos.

 

¿El menor no se anima a hablar con los adultos sobre las bebidas con alcohol?

 Si los chicos y chicas no hablan con los adultos sobre el consumo de bebidas con alcohol, pueden estar pensando que los adultos:

  • Se van a preocupar demasiado por este tema.
  • No los van a dejar salir con amigos.
  • Les van a hacer muchas preguntas.
  • Van a ser muy rígidos.
  • Se van a meter demasiado en sus vidas.
  • No van a confiar más en ellos.

 

Nunca es demasiado temprano 

Los chicos y las chicas piensan sobre las cosas mucho antes de lo que nos imaginamos. A los 6 años ya entienden cuáles son los comportamientos socialmente aceptados con relación al consumo de bebidas con alcohol. Por eso, nunca es temprano para empezar a hablar con ellos sobre este tema.

 

La edad de experimentar es crucial

Cuanto más temprano los y las jóvenes comiencen a beber sin el conocimiento de sus padres o adultos responsables, más temprano podrán surgir problemas con el alcohol.

 

Lo que los adultos hacen es tanto o más importante que lo que dicen. Los jóvenes observan lo que hacen y escuchan lo que dicen.

  • Empezá a hablar con los y las jóvenes sobre las bebidas con alcohol de la forma más natural y simple posible.
  • No uses un tono autoritario y evitá los sermones.
  • Tenés que mostrar claridad. Explicale las consecuencias del consumo de alcohol sin tener una actitud sobreprotectora o generar miedo. 

¿Cómo dar apoyo?

La mejor manera de apoyar a los y las jóvenes es prestar atención, demostrar cariño y afecto. Expresales siempre tu cariño, aunque tengas la certeza de que ellos ya lo saben. Acordate de que quienes reciben gran apoyo familiar tienen una propensión menor a desarrollar el hábito de consumir bebidas con alcohol antes de tiempo.

 

Promové siempre actitudes responsables frente a las bebidas con alcohol, entre ellas:

  • La abstinencia es una postura tan válida como beber moderadamente.
  • Es preferible comer cuando se ingieren bebidas con alcohol.
  • Nunca se debe tomar todo el vaso de una sola vez.
  • La bebida no puede ser el eje de la actividad, ni siquiera para los adultos.

 

Hablá con los chicos y chicas sobre las consecuencias del abuso en el consumo de bebidas con alcohol para que así puedan evitar:

  • Perder el autocontrol.
  • Tener actitudes violentas.
  • Olvidarse de las cosas que pasan.
  • Causar accidentes de tránsito.
  • Sufrir heridas graves.
  • Faltar a clases o al trabajo.
  • Perder la conciencia.
  • En fin, hacer cosas de las que se arrepentirán más tarde

Palabra de Experto:
Miguel Espeche

Cuando el amor de los padres marca el territorio

El rol paterno es imprescindible a la hora de enmarcar y dar ejes de referencia a los hijos en los distintos momentos del desarrollo vital que estos van teniendo.

Dicho rol, amoroso y presente, es elemento protagónico en los diferentes escenarios de la vida que los hijos van transitando en su camino hacia la adultez. Sin él, los impulsos naturales de los chicos, que son en sí mismos deseables, sanos y llenos de vida, pierden contorno, lo que deja a los niños, púberes y adolescentes en una orfandad anímica que signa una gran desprotección que atenta contra su crecimiento saludable y feliz.

Habiendo tomado conciencia del rol general de los padres a la hora de educar a sus hijos para que lleguen a buen puerto (teniendo por instrumento el amor, el ejemplo, la autoridad y la palabra), se pueden abordar con mayor lucidez y sabiduría los escenarios específicos del universo paterno-filial. Tal es el caso en esta guía, que sabe apuntar con criterio puntual no solamente el “qué” de la educación a los hijos en el escenario del “tema alcohol”, sino el “cómo”, sin sacarle el cuerpo a ninguna situación derivada de la cuestión, sobre todo, en lo que hace a la actitud de los padres.

Sabemos que la ingesta de alcohol por parte de los menores de edad es un signo de cuestiones que exceden el marco de dicho abuso, al punto de que podemos decir, sin temor, que reflejan un estado de cosas de nuestra sociedad acerca de las cuales es importante estar atentos.

Por eso, al hablar de la responsabilidad de los padres a la hora de educar a sus hijos en relación con los valores y referencias para el buen vivir, no significa culparlos, sino que implica verlos como parte esencial de los recursos que tienen los hijos para atravesar cualquier peligro del camino.

En tal sentido, los problemas derivados por el consumo de bebidas con alcohol se dan no por presencia paterna, sino por dificultades en el ejercicio del rol parental, lo que indica que la sana función de los padres es el camino para la solución de las problemáticas que pueden emerger en el camino de la vida de los chicos.

La sociedad moderna entroniza al consumo como parámetro absoluto para la felicidad, y si el amor social y, sobre todo, el amor parental (canal primordial de ese amor social) no regula esa idea de que hay que “llenarse” de cosas para ser feliz, los chicos quedan inermes ante la oferta transgresora y allí aparecen, visibles, los problemas que son de lamentar y que todos conocemos.

Estar atentos a los escenarios de riesgo que atraviesan los hijos no necesariamente significa claudicar ante el miedo.

Por el contrario, el miedo propicia la idea desprestigiante de la función paterna, porque los hijos, sobre todo los adolescentes, verán debilidad en ese miedo, lo que los llevará con mayor facilidad a creer en “espejos de colores” que los tientan a la transgresión reactiva (no la natural y deseable en ciertos períodos de la vida, sobre todo, la adolescencia).

 

Prudencia sí, miedo no, esa es la consigna

Saber decir y compartir, desde el rol, lo que se siente, fortalece la presencia de los padres, sin que eso signifique disfrazarse de lo que no se es, por ejemplo, “amigo” de los hijos, ya que para amigos tienen a sus compañeros de clase, de deporte, etc., pero los padres son los padres, por más que esa paternidad pueda ser cálida, afectuosa y alegre.

 

Padres, promotores del bien

En tal sentido, como se dice en algunos grupos para apoyo de padres, “lo que es bueno para los padres, es bueno para los hijos”, ya que la visión de padres íntegros, firmes, dignos y contentos ante el hecho de vivir, más allá de los problemas que existan, le dan un sentido de horizonte a los hijos, un deseo de emulación que dice “es bueno crecer”, lo que es la mejor vacuna ante la tentación de “irse a la cuneta” por medio de conductas nocivas como lo es, sin dudas, el consumo abusivo de bebidas con alcohol.

El solo hecho de reflexionar acerca de estos asuntos sin tener al miedo como rector, sino regidos por el amor a los hijos y el deseo concomitante de ser mejores padres, ayuda a crecer en la función al enriquecerla de manera significativa. La idea es hacerlo sin culpas por las debilidades o errores, pero sí enfocando en la voluntad de acompañar a los hijos en este territorio, atentos, pero no alarmados, apuntando a sintonizar en la confianza que estimula la calidad del ejercicio de la paternidad.